domingo, 18 de mayo de 2014

Sable-pistola, la realidad detrás del videojuego

Por el tamaño del tambor, yo diría que
es un sable-pistola antitanque.
En el año 2001 llegó a mis manos un videojuego llamado Final Fantasy VIII, un RPG clásico que mezclaba magia y tecnología en un vasto mundo salpicado por rebeliones, traiciones, verdades a medias, amistad y todos esos elementos que abundan en las historias japonesas para adolescentes. El protagonista del videojuego era un mercenario llamado Squall Leonheart y su arma preferida era un sable-pistola. Algo tan bizarro como un arma de fuego embutida en una espada no desentonaba para nada en aquél mundo ficticio... así que no le dí muchas vueltas aunque tal como puede verse en la imagen que acompaña este párrafo, el sable-pistola era más bien un sable-revólver. Más de una década después, cuando visité el Musée de l'Armée en Paris, la sorpresa me asaltó en el pabellón de 'Armaduras y armas antiguas del siglo XIII al XVII'... donde llegué a contar hasta tres híbridos entre arma blanca y arma de fuego. Así que escribo este artículo para analizar esos curiosos artilugios y su parentesco con aquella arma de videojuego.

Juego de cubiertos-pistola, para quienes disfrutan de
la carne fresca, bien jugosa y que se resiste activamente
a ser deglutida.
Las espadas-pistola, hachas-pistola y tenedores-pistola (!) pertenecen a una categoría de armas conocida como 'Armas de Combinación' por aunar en un único objeto dos tipos de armas diferentes o, en caso de que esas armas fueran de fuego, de dos o más calibres distintos. También se consideran armas de combinación aquellas que ganan esa doble funcionalidad al añadirle un accesorio (por ejemplo: un fusil con bayoneta) al igual que aquellas diseñadas y fabricadas específicamente para tener esa característica desde el comienzo. Ya antes de que la pólvora empezara a utilizarse en el mundo de las armas personales existían ejemplos de espadas con un punzón extensible en la empuñadura, mazas de armas cuya cabeza desmontable ocultaba una afilada hoja, guanteletes con una daga oculta incorporada, etc. etc. El refinamiento de la pólvora y las mejoras en técnicas metalúrgicas llevaron a la aparición de armas de fuego mucho más pequeñas que las bombardas y morteros de sitio medievales. Las primeras armas de fuego para uso personal usaban una llave de mecha, no fue hasta la aparición de la llave de rueda que empezaron a construirse combinaciones de armas blancas y de fuego, allá a mediados del siglo XVI. La razón para que se engendraran estos híbridos es muy fácil de entender: las armas de fuego eran poco precisas, lentas de recargar y a veces ni siquiera disparaban en el momento en que debían hacerlo, por lo que durante mucho tiempo mosquetes, pistolas, sables y cuchillos compartieron terreno y los usuarios de armas de fuego seguían llevando un arma blanca de respaldo, por si acaso. Hacer que en una única arma estuvieran disponibles la opción de disparar y apuñalar era algo de lo más práctico, aunque caro. Los artesanos armeros ponían su ingenio al servicio de poderosos personajes cuya riqueza y status social les permitía gastarse verdaderas fortunas en adquirir un arma única que tuviera ventaja sobre otras más convencionales para asuntos de seguridad personal, en las competencias de caza o simplemente para presumir delante de otros petimetres. Aunque existía otra razón para que un caballero portara este tipo de armas caras y generosamente adornadas: daban testimonio de la riqueza de su portador y la de su familia, una riqueza tal que haría plantearse a sus agresores la posibilidad de capturarle con vida y luego pedir rescate en lugar de simplemente matarle. Han llegado hasta nuestros días suficientes ejemplares de estos para concluir que las armas de combinación resultaron todo un éxito de ventas entre caballeros de alta alcurnia y, lo que resulta más importante, fueron algo más que una moda pasajera o la aventura de un par de armeros trastornados.

Las populares pistolas-bayoneta podían tener la hoja
encima del cañón, en un lateral o debajo (como esta).
Si nos guiamos por las cantidades de armas de combinación, formadas por arma blanca y de fuego, que han llegado a nuestros días y que están en numerosos museos y colecciones privadas, podemos concluir que la más popular era la pistola con bayoneta incorporada. Si... lo sé... a mi también me pareció que una pistola con bayoneta sería más inútil que el logopeda de Rambo, pero hay que analizarlo en su contexto. Ya desde el siglo XVI nos llegan ejemplos de este tipo de armas pero fue en el siglo XVIII cuando varios fabricantes se dedicaron de lleno a producirlas en cantidades importantes, cuando la llave de pedernal permitía portar un arma prácticamente lista para disparar a falta de echar hacia atrás el martillo. Estamos hablando de armas de un solo tiro que muchos personajes importantes solían portar ocultas entre las ropas (cosa imposible con una llave de mecha), sabían que si llevar un arma es bueno, llevar dos es mejor. Estas pistolas disponían de un sistema interesante para montar la hoja de la bayoneta que operaba como las actuales navajas automáticas: al echar hacia atrás el guardamonte se liberaba la hoja que, impulsada por un muelle, acababa encastrada en la posición acostumbrada para una bayoneta. Esto podía tener un efecto disuasorio importante a la hora de defenderse de múltiples agresores, recordemos que estas son armas que tras ser disparadas requieren de un laborioso proceso de recarga, tiempo durante el cual su portador queda indefenso. Pistolas-cuchillo fabricadas en Londres entre los siglos XVI y XIX utilizando llave de rueda, de chispa y de percusión aún pueden encontrarse en casas de subastas a través de Internet y alcanzan precios de entre 3.000 y 10.000€.

Bien, ya sabemos que los aristócratas del Siglo de las Luces sentían debilidad por tener una pistola y un cuchillo simultáneamente en la misma mano, pero... ¿qué hay de los militares?. Porque el protagonista de Final Fantasy VIII era un soldado profesional, ¿alguna fuerza armada real adoptó algún sable-pistola como arma reglamentaria?. Resulta que si: en 1837 un tal George Elgin diseñó lo que dió en llamar 'Sable-Pistola Elgin', durante todo ese año se entretuvo en fabricar unos 150 ejemplares que a la postre vendió a la US Navy y de esta forma se convirtió en una de las pocas armas de combinación adoptada por una fuerza militar regular. Esta arma fue usada exclusivamente por las tripulaciones de la Expedición Wilkes que dedicaron cuatro años a la exploración de los mares del sur con fines científicos. En los documentos de esta expedición no aparece referencia alguna al uso que se le dio a estas armas, sin embargo uno de los oficiales de la misma, un teniente llamado George M. Colvocoresses, escribió un libro llamado 'Cuatro años en una expedición de exploración para el gobierno' y allí narra un episodio ocurrido entre la tripulación y unos nativos de las islas Fiji que en ese momento no supieron ver las ventajas de colaborar pacíficamente en el desarrollo científico de los Estados Unidos de América. George escribió: '...el Sr. Henry disparó a uno de los nativos con su cuchillo-pistola y apuñaló a otro con la misma arma...'. Afortunadamente las expediciones científicas y sus protocolos han mejorado mucho desde entonces, no puedo evitar imaginarme a Jacques Cousteau remontando el Amazonas armado con motosierras-ametralladoras sembrando 'ciencia' indiscriminadamente a su paso.

Un sable-pistola Elgin original, de los 150 fabricado para la expedición Wilkes. 
Si bien la carrera profesional del sable-pistola Elgin fue corta, aún participó en un evento ciertamente destacado, aunque en esta ocasión no agujereó ni troceó nativos. En 1853 el comodoro Matthew Calbraith Perry fue comisionado a establecer relaciones comerciales con Japón, por entonces el 'Imperio del Sol Naciente' se había encerrado en si mismo, no mantenía relaciones comerciales más que con chinos y holandeses. La dinastía Tokugawa recelaba de todo extranjero que se acercara a sus costas impidiéndoles tener ningún contacto con ellos, llegando incluso a usar cañones como argumentos de peso para respaldar esa decisión. Con más audacia que sentido común, el comodoro Perry metió todos sus barcos en el puerto de Uraga, en la entrada de la Bahía de Tokyo, durante la noche del 7 de Julio. Al amanecer los japoneses encontraron en las puertas de su capital cuatro enormes barcos de vapor engalanados con las banderas de EE.UU. pero con los cañones preparados y todos los marineros en sus puestos de combate. Perry se mantuvo firme y solicitó ver a la máxima autoridad japonesa negándose a dialogar con nadie más. Finalmente dos miembros de la familia real abordaron las naves donde Perry les presentó sus credenciales, hizo los regalos pertinentes y solicitó firmar un acuerdo comercial entre EE.UU. y Japón que finalmente se puso en práctica, lo que significó el final del auto impuesto aislacionismo nipón pues poco después firmarían más tratados similares con otras potencias occidentales de la época. Entre los presentes entregados por Perry figuran cinco sables-pistola Elgin, escogidos personalmente por el comodoro para demostrar a los funcionarios militares japoneses la superioridad de la industria armamentística americana... eso a pesar de que la US Navy los tenía catalogados como obsoletos y olvidados en un rincón del arsenal de la armada en el puerto de Nueva York.

Esto es un cuchillo (Bowie).
El sable-pistola Elgin ya usaba una llave de percusión, aunque su cañón era liso y, obviamente, de avancarga. Unos años antes había aparecido en escena un tipo de cuchillo que hoy conocemos como 'cuchillo Bowie', hoja ancha de más de 25cm de largo, punta afilada y contrapunta curva. Al parecer este modelo está inspirado en el cuchillo que solía usar un 'héroe' americano llamado James Bowie, caído durante la batalla de 'El Álamo'. James Bowie no es muy conocido para los hispano hablantes así que recurriré a otro héroe más reciente y famoso: Cocodrilo Dundee, que usaba la versión australiana del cuchillo Bowie... o algo muy parecido. Así que el sable-pistola Elgin era un cuchillo Bowie unido a una pistola del calibre .54", calibre muy similar al de los fusiles de la época. El arma en total medía unos 44cm, la hoja formaba un conjunto con el guardamonte y un arco protector para la mano que se unía al resto del arma por un par de tornillos. Existen modelos de esta arma que carecen del arco protector o con la hoja sujeta por otros sistemas al cañón que fueron fabricadas por diferentes firmas bajo licencia del Sr. Elgin y comercializadas en el mercado civil. Desgraciadamente para George Elgin, el intrincado proceso de fabricación, su elevado coste y la popularización de otras armas más prácticas le impidieron seguir comercializando y mejorando su invento, por lo que el sable-pistola Elgin es hoy un bien muy preciado por coleccionistas que no dudan en pagar entre 10.000 y 25.000€ por un ejemplar bien conservado.

Ahora sé que el sable-revólver de Squall Leonheart bien pudo ser una realidad. Pues también existen los revólveres combinados con armas de filo, pero ninguna fuerza militar jamás la incorporó como arma reglamentaria. Se conservan muchos modelos de sable-revólver y una búsqueda de imágenes en google dará buena prueba de ello. Los sables-revólver fabricados por un armero francés llamado Joseph-Celestin Dumonthier durante el siglo XIX gozan de un exquisito acabado y muchos de ellos usan cartuchos de espiga, algo bastante novedoso en su tiempo y que reduce sensiblemente el tiempo de recarga. A finales del siglo XIX la fiabilidad de las armas de fuego y sus posibilidades de hacer varios disparos consecutivos fueron dejando de lado la necesidad de llevar un arma blanca incorporada y así las armas combinadas de este tipo se han convertido en una rareza muy apreciada por coleccionistas. Aún hoy se fabrican cuchillos-pistola de forma artesanal para ser usados como armas de defensa personal (véase este álbum en Facebook), lo que no sé es si sus creadores se habrán inspirado en sus ancestros o simplemente son frikis fanáticos de Final Fantasy... es difícil saberlo.

Esta es una copia del sable-revólver fabricado por Eugene Lefaucheux para un cliente peruano alrededor de 1860.
Este tipo de armas no pasó de ser una excentricidad debido a que los mecanismos de disparo pesaban demasiado desequilibrando la hoja cuando se usaba para cortar, asimismo el peso de la hoja hacía difícil apuntar el revólver con cierta comodidad. O sea que en lugar de valer como dos armas se obtenía la mitad de las capacidades de cada una.

jueves, 1 de mayo de 2014

Girandoni, el fusil de viento

Vista lateral de uno de los dos rifles militares Girandoni que actualmente posee la 'National Rifle Association' de EEUU.
Bartolomeo Girandoni nació el 30 de Mayo de 1744 en un pueblo llamado Ampesso, en lo que hoy es la Provincia Autónoma de Bolzano en el extremo norte de Italia, pero que en ese momento pertenecía al Sacro Imperio Romano Germánico, su partida de nacimiento indica que su apellido es realmente 'Girardoni' pero todos los documentos del gobierno austríaco referentes a su persona le nombran 'Girandoni', es una errata que se ha convertido en muy popular, más que su apellido real. Nacido en una familia de relojeros con un gusto innegable por la mecánica de precisión, el joven Bartolomeo se interesó por las armas de fuego de la época, mayoritariamente fusiles de chispa (flintlock) y proyectó varias modificaciones de mejora para sus mecanismos. Un diseño en particular llamó la atención del Mariscal-Teniente Theodor Baron Rouvroy, un alto oficial de la corte de Joseph II de Habsburgo, Emperador del Sacro Imperio Romano Germánico (1765 - 1790). En 1779 y gracias a un favorable informe del oficial Rouvroy, el Emperador comisiona a otro alto oficial, el Mariscal Lacy, a efectuar pruebas secretas y urgentes con los sistemas propuestos por Girandoni ya que la guerra contra suecos y otomanos estaba servida, de esas pruebas nació la más famosa de sus creaciones y la única que llegaría a producirse a gran escala: el fusil de viento (windbüchse). A grandes rasgos se trata de un rifle de infantería que dispara usando aire comprimido como propelente y no gracias a la deflagración de la pólvora. En este artículo veremos los fundamentos mecánicos de este invento.

Botella de aire de un rifle Girandoni, corte esquemático.
A primera vista el fusil de viento difiere del resto de las armas de fuego de finales del siglo XVIII en la forma de su culata. Se trata de una botella de cuerpo cónico truncado con base semiesférica de unos 37cm de largo, presumiblemente la base se hacía así para soportar mejor los golpes... cosas de las cúpulas. En su extremo más delgado posee una rosca con la que se acopla al cajón de mecanismos del arma y en el centro de esta rosca descansa el émbolo que hace las veces de válvula. Construídas a partir de una hoja de hierro soldada de 2mm de espesor y forradas en cuero para evitar que con las bajas temperaturas pudieran ocasionar heridas en la piel del portador. Los pocos ejemplares del rifle Girandoni que sobrevivieron hasta el siglo XX y XXI tienen deteriorado el sello de la válvula que originalmente se construía de cuero tratado, no se sabe bien de qué forma se trataba para dejarle lo suficientemente duro para que resistiese el desgaste mecánico y lo necesariamente blando para que se deformase y actuara como tapón, Girandoni no dejó notas al respecto aunque se sabe que ese cuero debía mojarse regularmente para que no perdiera elasticidad sumergiendo la botella en agua, no solamente para humectar el sello sino para detectar posibles fugas de aire.

Esta es una reproducción de  la bolsa que se entregaba a
los soldados con cada rifle y que contenía 2 botellas de recambio,
4 tubos para recarga rápida con 20 bolas cada uno, la bomba de
 mano, una llave para desmontar las botellas y las herramientas
 necesarias para fundir plomo y hacer nuevas municiones
 (esas últimas no se ven aquí). 
Al no contar con la válvula original en buen estado es imposible saber cuánta presión de aire era capaz de retener pero según un manual de estos rifles, impreso en 1788 para las tropas austríacas que batallaban contra los turcos, el arma era capaz de disparar 70 municiones antes de cambiar la botella, aunque el procedimiento recomendaba cambiarla tras realizar 20 disparos para aprovechar al máximo su potencia y precisión... es de suponer que si se realizaban 70 disparos los últimos 20 tendrían la misma fuerza y alcance que si se escupieran con la boca. Una copia danesa del arma, creada en 1820, alcanzaba los 800psi de presión en su depósito pero era insuficiente para disparar todas las municiones que decía el manual original. Por otro lado, con la bomba de mano que se entregaba a los soldados con cada rifle Girandoni, para que rellenaran las botellas una vez descargadas, era mecánicamente posible llegar a presiones de hasta 1.300 psi. La botella tiene una capacidad de 0,74 litros y, por los datos antes mencionados, solo nos queda especular que cuando está completamente cargada soporta en su interior una presión superior a 800 y menor a 1.300psi. No hay manera de saberlo a ciencia cierta porque, para complicarla un poco más, en la época en que se utilizaban estos rifles no existía un método estándar de medir la presión así que cada botella podía estar soportando presiones diferentes dentro de ese rango. Según el mencionado manual, después de disparar las veinte bolas del cargador (porque tenía un cargador) el rifle es aún capaz de disparar con efectividad a 120 pasos... para redondear un poco podríamos decir que era efectivo a unos 100 metros. Pero... ¿la potencia de los disparos era suficiente para incapacitar al enemigo? Esa es una pregunta que Fred H. Baer intentó responder en 1973, periodista y director de la prestigiosa editorial McGraw-Hill para Austria, Fred poseía una vasta colección de armas austríacas del período comprendido entre 1659 y 1918 además de acceso a los archivos militares de Viena. Sin embargo, no tenía en su poder un fusil militar Girandoni, sino una versión para uso civil de este. Distintos autores indican que las versiones civiles tenían menores prestaciones que las militares, alojando menos presión en sus depósitos, aún con este agravante las pruebas realizadas por el Sr. Baer son las más concluyentes a la hora de estimar la potencia del arma en cuestión. En un artículo escrito por este periodista se indica que la velocidad de salida de la munición disparada por su rifle Girandoni era de alrededor de 300m/s, tras varias pruebas de precisión y fuerza el Sr. Baer concluye que la potencia del rifle Girandoni es comparable a la de una pistola Colt .45 ACP, pero con 13 balas más en el cargador... algo nada despreciable para el siglo XVIII.

El depósito de aire comprimido constituía una pesadilla en el momento de su fabricación y era motivo de continuos retrasos en las fechas de entrega de estas armas porque las técnicas de refinamiento, laminación y soldadura disponibles eran llevadas al límite de sus capacidades, Girandoni sometía las botellas a duras pruebas para asegurarse que no tenían fugas ni explotaban al intentar recargarlas en campaña. Solo un 20% de las botellas fabricadas cumplían con los requerimientos de calidad y seguridad necesarios para ser enviados a los soldados. De hecho se conserva una carta enviada por Girandoni a su Majestad Joseph II en la que se lee: '... He recibido sus órdenes de producir 400 bombas y 2.400 botellas de aire para finales de Marzo de 1788 y deseo comentar lo siguiente: Las 400 bombas serán fabricadas por mi en el plazo dado, sin embargo las botellas requieren un proceso mucho más preciso y cuidadoso lo que significa más tiempo. El hierro que se emplea es de pobre calidad, malamente refinado y sus defectos materiales solo son visibles una vez que las botellas son producidas y rigurosamente testadas. Por las razones de arriba, soy incapaz de dar una fecha exacta de culminación. No obstante, daré el máximo esfuerzo para acelerar la producción bajo estas condiciones. Viena, a 4 del corriente mes de 1787.' Nota aclaratoria: donde pone 'bomba' se refiere a las bombas de acción manual que se entregaban a los soldados para que rellenaran las botellas de aire comprimido una vez usadas.

Detalle de la válvula de una de las botellas, en el centro
puede verse la cabeza del émbolo que hace de tapón.
El cargador es de una sencillez y eficacia a prueba de soldados y toda una revolución para un momento de la historia en que la recarga de las armas de infantería era a través de la boca del cañón en un proceso lento y engorroso. Se trata de un tubo metálico de unos 25,24cm de largo por 1,24cm de diámetro interior, suficiente para alojar 20 bolas de plomo de calibre .463". Está soldado al lado derecho del cañón en su extremo más alejado de la boca. El extremo más cercano a la culata conecta con un cerrojo deslizante que es una recámara móvil, durante la recarga es accionado por el tirador con el pulgar de su mano derecha, venciendo la resistencia del fleje que le mantiene alineado con el cañón, a la vez que el arma se pone en posición vertical, esto hace que por acción de la gravedad una bola del cargador pasa a la recámara del cerrojo. En ese momento el tirador deja de ejercer presión sobre el cerrojo y este vuelve a su posición exacta merced a la fuerza del fleje, el rifle queda aprovisionado tras una operación que tarda dos segundos. Algo notable es que cada rifle se entregaba con cuatro cilindros metálicos con dimensiones muy similares a las del cargador y que, al igual que este, alojaban 20 bolas cada uno. Estos cilindros mantenían las bolas en su interior gracias a una tapa corredera que se hacía a un lado para rellenar el cargador del rifle en una única operación tal como los modernos 'speed loaders' de los revólveres, obviamente eran mucho más rápidos que llevar las bolas en el bolsillo e ir metiéndolas una a una en el cargador una vez que este se vaciaba. Sin duda Girandoni había diseñado estos dispositivos pensando en reducir el tiempo de recarga y mantener una elevadísima velocidad de disparo de los tiradores armados con sus rifles, algo bastante novedoso para su tiempo y que no se volvería a ver en los campos de batalla hasta la aparición de las ametralladoras en la IGM. En teoría se podían realizar 20 disparos en un minuto mientras que un fusilero convencional solo podía hacer 3 en el mismo tiempo. Otro factor revolucionario a tener en cuenta es que con este sistema el rifle podía ser recargado (cambio de botella y rellenado de cargador por igual) desde la posición de cuerpo a tierra, algo que era prácticamente imposible en un fusil de chispa. La siguiente animación (de un autor desconocido) ayuda a comprender mejor el sistema de cerrojo deslizante: 





Una vez que el rifle tiene una munición en la recámara el siguiente paso es amartillarlo... porque dispone de un martillo de apariencia muy similar a los fusiles de chispa, aunque con una utilidad bien diferente. El martillo no fue diseñado para golpear ninguna pieza exterior sino que conecta con un vástago interno que transfiere la fuerza del golpe directamente sobre el émbolo del depósito de aire, empujándolo hacia el interior de la botella y abriendo con ello el paso hacia el conducto que lleva a la recámara. Antes de acabar su recorrido, el martillo se desconecta del vástago, por lo que el tiempo que el depósito permanece abierto es solo de una fracción de segundo, liberando el aire preciso para impulsar una bola y conservando el resto. El martillo obtiene la fuerza necesaria para vencer el muelle de la válvula (y la propia atmósfera presurizada de la botella) de un largo y duro fleje, está claro que un muelle en 'V' enroscado en el perno del martillo, como era lo usual en los fusiles de la época, no entregaba la fuerza suficiente. Llama la atención la precisión con la que encajan las diferentes piezas para minimizar las fugas, es una obra digna de un buen relojero aunque, como se demostraría más tarde, algo delicada para el campo de batalla.

El fusil de viento de Girandoni representaba la posibilidad de dar un salto de gigante en las tácticas de las batallas de línea de ese período y también un desafío tecnológico sin precedentes a la hora de fabricarlo. Se estima que se fabricaron unas 1.500 unidades en total aunque el Dr. Robert Beeman, un erudito que ha dedicado gran parte de su vida a investigar estos rifles, estima que quedan menos de 25 rifles militares Girandoni originales en la actualidad. En un próximo artículo compartiré los datos acerca de los entresijos de la distribución y uso de estas armas en los campos de batalla en donde participó.



jueves, 27 de marzo de 2014

AK-46, toda leyenda tiene un comienzo

El AK-1, primer prototipo presentado por Kalashnikov
para el concurso de 1946.
Hay muchas páginas en Internet dedicadas a hablar sobre el AK-47 y su creador, muchísimas más que los nombran indirectamente en otros temas y una cantidad casi infinita de información sobre los diferentes modelos, copias y accesorios de la familia de armas creada por Mijail Kalashnikov. Opino que los AK-47 (y derivados) deben de ser el segundo tema más presente en Internet, justo después de la pornografía. A pesar de esta popularidad, poca es la información acerca del origen de estas armas, la mayoría de las fuentes indican que 'Mijail Kalashnikov diseñó el AK-47 mientras estaba ingresado en un hospital tras ser herido en la batalla de Briansk'... antes de iniciar esta investigación llegué a creer que el joven Mijail entró al hospital inconsciente, salió con un AK-47 debajo del brazo y fue directo a ver a Joseph Stalin, se bebieron un par de vodkas, dispararon a unas palomas desde la ventana del Kremlin, se bebieron otro par de vodkas y así empezó la fabricación en masa y la incorporación de este arma al Ejército Rojo. Nada más alejado de la realidad excepto, quizás, por lo de los vodkas. Veamos cómo ocurrió...

La versión final del 'subfusil lacado negro',primer arma
creada por Mijail Kalashnikov en un taller de trenes en 1942.

Según cuentan las memorias oficiales de Mijail Kalashnikov, fue en el Hospital de Evacuación Nº 1133 cerca de la ciudad de Yelets donde conoció a una gran cantidad de soldados de diferentes especialidades y entabló conversaciones acerca de las armas automáticas, propias y del enemigo. Pronto comprendió que el armamento portátil de la URSS estaba muy por debajo del alemán y no solo en calidad sino, más preocupante aún, en cuanto a cantidad... era común que varios soldados compartieran el uso de un único fusil. La 'Enciclopedia de la Armas' escrita por el armero zarista (y luego soviético) General Fedorov, que Mijail encontró en la biblioteca del hospital, le ayudó para empezar a crear sus primeros bocetos. Huelga decir que el joven sargento de carros era autodidacta. A principios de 1942 abandona el hospital y viaja hasta Matai, donde existían grandes talleres ferroviarios, enseñando allí sus bocetos a algunos antiguos camaradas del Komsomol (la rama de jóvenes del Partido Comunista) finalmente consigue que le permitan hacer uso de las máquinas, herramientas, materiales y hasta ponen a su disposición a algunos trabajadores para que le ayuden a crear un prototipo. Unos meses más tarde el 'subfusil lacado negro número uno' estaba listo y, contra todo pronóstico, funcionaba razonablemente bien. Al ver esto, un oficial del Partido, decidió enviar a Kalashnikov y su invento al Cuartel General de Registro y Alistamiento para que se lo enseñara a un Comisario. El viaje hasta la ciudad de Alma-Ata (hoy Kazajistán) fue largo, pero finalmente llegó hasta la oficina del secretario del Comisario donde explicó que él, un sargento de carros con licencia médica, había inventado un arma en un taller de trenes y venía a enseñársela. Y allí pasó lo que tenía que pasar: lo arrestaron, supongo que el secretario del Comisario pensó que el sargento Kalashnikov quería pasarse de listo y que si era tan apto como para fabricar un arma nueva también lo estaría para empuñar una de las que ya estaban inventadas e ir a defender a la Madre Rusia sin necesidad de escudarse en un certificado médico. Cuatro días estuvo 'a la sombra' hasta que sus amigos de Matai intercedieron para que pudiera llegar hasta el Comisario, este no tenía ni idea de armamento pero quedó impresionado por la iniciativa de Mijail, así que le mandó a que continuara con el desarrollo del prototipo en mejores condiciones en el Instituto de Aviación de Moscú (que había sido trasladado a Alma-Ata). Gracias a ese empujón y tras no dar pocos tumbos, a finales de 1942, es recibido por el General Anatoly Blagonravov, un experto armero que analiza el prototipo mejorado del subfusil de Kalshnikov y llega a la conclusión de que no vale para nada: es demasiado complejo y no ofrece mejoras respecto a otras armas en uso por el Ejército Rojo (me meo de risa solo de imaginar la cara que puso el bueno de Kalashnikov en ese momento). Sin embargo le envía a la Academia de Artillería de Dzerzhinsky con una carta de recomendación que, entre otras cosas, decía: 'A pesar del juicio negativo que he dado a su prototipo de subfusil en su conjunto, debo destacar el laborioso esfuerzo que el Camarada Kalashnikov ha realizado con amor y persistencia bajo condiciones locales extremadamente desfavorables. Durante su trabajo el Camarada Kalashnikov demostró un indiscutible talento diseñando el subfusil y eso tomando en consideración su insuficiente educación técnica y una completa falta de experiencia en la fabricación de armamento. Considero aconsejable destinar al Camarada Kalashnikov a estudiar a una escuela técnica, al menos para que realice los cursos iniciales para técnicos militares de acuerdo con sus deseos, como primeros pasos para su carrera en estos tiempos de guerra'.

En 1942 el Ejército Rojo capturó a los alemanes algunas 'carabinas ametralladoras' MKb.42(H), prototipos tempranos del famoso fusil de asalto StG44, que habían sido enviadas al frente oriental para ser probadas en combate. Junto con esas armas, los soviéticos también se hicieron con buena cantidad del nuevo cartucho intermedio alemán de 7,92x33mm Kurz. Para esas mismas fechas empezaron a llegar a Rusia las primeras carabinas M1 fabricadas por los americanos y enviadas para ayudar a combatir a los alemanes desde el este. Los expertos soviéticos del 'Comisariado Popular de Armamento' hicieron algunas pruebas y vieron las ventajas que podía suponer el concepto de munición intermedia, casi de inmediato formaron un comité liderado por el diseñador N.M. Elizarov con el objetivo de crear un cartucho similar para uso de las FF.AA. soviéticas. Para Noviembre de 1943 estaba preparada la primera versión de tal munición llamada 57-N-231 en calibre 7,62x41mm y plantearon la urgente necesidad de crear una familia de armas capaces de dispararlo. A mediados de 1944 una versión mejorada de este cartucho, llamado 57-N-231S, inició su producción en masa... había nacido el 7,62x39mm.

De arriba a abajo: Bulkin AB-46, Dementiev AD-46
y Kalashnikov AK-46.
En la primavera de 1944 llegó el primer integrante de la familia 7,62x39mm en la forma de la carabina semiautomática SKS mientras se seguían probando varios prototipos de fusiles de asalto, el que mejores resultados ofrecía era el AS-44 de Alexey I. Sudaev (diseñador del subfusil PPS), del que se produjeron unos miles para ser probados por las tropas de primera línea a mediados de 1945, justo al final de la 2GM. El AS-44 fue bien recibido por los soldados aunque resultaba muy pesado (más de 5kg en vacío). La comisión encargada ordenó realizar una segunda etapa de evaluaciones para ver si se podía pulir el diseño del AS-44 y aligerarlo, pero la repentina muerte de Sudaev (17/08/1946) paralizó esa operación y dejó sitio para nuevos proyectos. Dieciseis prototipos se presentaron a la convocatoria, en una segunda ronda solo quedaron seis, entre ellos el AK-46 (también llamado AK-1) de Mijail Kalashnikov. En Diciembre de 1946 y tras nuevos tests llevados a cabo en las instalaciones para 'Pruebas e Investigación de Armas Pequeñas y Morteros del Ejército Rojo' el AK-46, el AB-46 de un diseñador apellidado Bulkin y el modelo AD-46 de un tal Dementiev pasaron a la siguiente etapa. En Enero de 1947 se realizó otra evaluación en la que el AK-46 resultó descartado, pero Mijail hizo uso de sus contactos (otra vez) y presionó a la comisión evaluadora para que se le permitiera presentarse a la siguiente prueba con un prototipo mejorado, tuvo éxito. Entonces el sargento Mijail Kalashnikov decidió jugarse todas las cartas... bueno... en realidad, decidió mirar las cartas de los oponentes.

El comienzo de 1947 vio el rediseño completo del AK-46 (rebautizado como AK-47), cambiando el sistema de retroceso corto por un pistón de largo recorrido solidario con el cerrojo e incorporó un muelle de recuperación cautivo tal como tenía el prototipo de Bulkin. Redujo las piezas móviles y aumentó el espacio vacío entre el grupo del cerrojo y las paredes internas del cajón de mecanismos para reducir la fricción y el desgaste, tal como ocurría en el AS-44 de Sudaev. La idea de la palanca selectora/seguro que también sirve como tapa para evitar que entre la suciedad en el cajón de mecanismos posiblemente la copió del rifle deportivo Remington M8. El cajón de mecanismos con una gran abertura por la que discurre el cierre estaba presente en el prototipo de Dementiev.

Por si fuera poco, durante una entrevista concedida al periódico ruso Life.ru en 2009, el camarada Kalashnikov reconoció haber recibido alguna 'ayudita' de Hugo Schmeisser durante el proceso de diseño del AK-47, dicho articulo no aportaba mayores datos pero fue suficiente para iniciar una polémica que sigue hasta nuestros días, por cierto: el articulo en cuestión ya no esta disponible en Internet. Recordemos que el Sr. Schmeisser fue uno de los principales artífices del fusil de asalto StG44 alemán y que, una vez terminada la 2GM, recibió 'una propuesta que no pudo rechazar' por parte de las autoridades soviéticas para que colaborara en el desarrollo de nuevas armas. Dado el halo de secretismo que aun hoy rodea el diseño y desarrollo del AK-47, solo es posible conjeturar que el Sr. Kalashnikov se inspirara en el StG44 para fabricar un cajón de mecanismos de acero estampado (el del AK-47 original era mecanizado) pero para el AKM, la siguiente versión del AK-47. Pero las similitudes entre AK-47 y StG44 acaban cuando se examinan sus mecanismos internos, especialmente el cerrojo rotativo del alemán contra el bloqueo por rebaje del ruso.

Y aquí viene la pregunta que todos nos hacemos: durante las pruebas de 1947, estando rodeados de armas cargadas ¿a Bulkin y a Dementiev no se les ocurrió pegarle un tiro a Mijail por robarle las ideas? Posiblemente si... pero estaban en la URSS, donde las ideas no pertenecían a quienes las pensaban sino al Estado y donde era perfectamente lógico usar esas ideas en beneficio del pueblo y... ¿podía haber algo más beneficioso para el pueblo que contar con unos soldados bien armados?. De hecho, los mecanismos del AK-47 jamás fueron patentados ni dentro de la URSS, ni una vez desintegrada, ni en el extranjero.

Para Enero de 1948 la competición entre los prototipos de Kalashnikov AK-47, Bulkin TKB-415 y Dementiev KB-P-410 llegó a su fin. La cosa estaba muy igualada porque el KB-P-410 era bastante más preciso que los otros dos en modo semiautomático, el TKB-415 por su parte era más controlable en fuego automático (el modo de disparo preferido por el Ejército Rojo hasta el día de hoy) mientras que el AK-47 superaba a los otros dos en cuanto a durabilidad y fiabilidad. Las autoridades del comité de evaluación decidieron entonces que era mejor tener un fusil de asalto capaz de soportar las más adversas condiciones sin atascarse que cualquier otra cosa y así dieron luz verde para que el prototipo del sargento Kalashnikov entrara en la cadena de montaje y se convirtiera en el fusil de asalto más famoso del siglo XX. Personalmente, me siento más tranquilo después de saber que el AK-47 es el fruto de un largo proceso de diseño más que de una iluminación divina.



miércoles, 19 de marzo de 2014

Marinero Gato de 1ª clase Simon

Hmm... esta impresión artística dista un poco de la realidad...
no hay documentación que permita concluir que los gatos
de guerra fueran de color verde. 
Los animales han acompañado a los seres humanos desde la prehistoria asistiéndole en los más diversos campos, entre ellos el militar. Caballos, perros y palomas son los ejemplos más conocidos y algunos ejércitos aún los mantienen en servicio dado que es relativamente sencillo adiestrarlos para que se ciñan a la disciplina militar y hagan lo que el mando requiere que se haga en el momento en que es necesario hacerlo. La disciplina militar no va con los gatos, ellos tienen sus propias prioridades y hacen lo que quieren cuando tienen ganas de hacerlo, cualquier intento de entrenarles condicionando sus acciones a un sistema de castigos y recompensas es una pérdida de tiempo ya que cada gato tiene su propio temperamento y responde de manera diferente a los estímulos. A pesar de ello, muchos felinos han prestado servicio en las Fuerzas Armadas y algunos de ellos han realizado acciones heróicas en batalla más allá del cumplimiento de su deber... que suele consistir en cagar, dormir y comer; no necesariamente en ese orden. Ya que es poco práctico tratar de obligar a un gato a hacer algo que no quiere hacer, lo mejor es aprovecharse de aquello que quiera hacer, pero ubicándolo en un contexto que sea beneficioso para los militares. ¿Qué hacen bien los gatos?, pues cazan ratones y suelen ser eficientes en eso. 

Los egipcios complementaban su ingesta de
proteínas con los pájaros que cazaban en los
juncales del Nilo, ayudados por gatos.
Hay evidencias de que ya en el Antiguo Egipto se llevaban gatos a cazar las aves que anidaban en los juncos del Nilo y a bordo de las barcazas que navegaban por allí para evitar que ratas y ratones se hicieran una fiesta con las mercancías. Almacenar alimentos en cualquier lugar suele despertar el interés de roedores, cucarachas y otras pequeñas alimañas que, si no se controlan, no solo diezman las reservas sino que propagan enfermedades.  Los gatos funcionaban muy bien cazando esas criaturas y rápidamente fueron incluídos en barcos mercantes de otras culturas, de esa forma llegaron donde ningún gato había llegado antes. No existe registro de cuándo empezaron a incorporarse a los buques de guerra, pero en los diarios de a bordo y las bitácoras se encuentran referencias a estos 'especialistas'... hay muchas anécdotas sobre gatos marineros ya que hasta 1975 la Royal Navy los incluía en sus tripulaciones; sospecho que muchísimas más se han perdido en el devenir de la historia pero comentaré una que me resulta interesante y está bien documentada.

Simon y varios miembros de la tripulación del HMS Amethyst.
En mayo de 1948 la fragata británica HMS Amethyst recalaba en la Isla de los Picapedreros de Hong Kong. Un joven marinero del Amethyst, llamado George Hickinbottom, encontró un delgaducho gato blanco y negro vagando por los muelles. Lo adoptó y lo subió a bordo, rápidamente se ganó la simpatía de toda la tripulación incluída la del responsable del buque, el comandante Ian Griffiths primero y su sucesor el comandante Bernard Skinner luego. El recién llegado fue bautizado Simon y era un gran cazador: los marineros solían encontrar ratas y ratones muertos en sus literas, dejados allí por él como prueba de que estaba permanentemente "de servicio". En 1949 estalló la guerra civil en China que enfrentó a los combatientes comunistas de Mao Tse Tung contra las tropas nacionalistas de Chiang Kai Shek, en Abril el HMS Amethyst recibió orden de remontar el río Yangtze hasta Nanking para apoyar a otro barco británico, el HMS Consort, en la tarea de evacuar a los ciudadanos británicos de la zona. Fueron sorprendidos por un ataque de la artillería comunista, y eso a pesar de que los barcos de la Royal Navy tenían permiso para navegar por el río. A este episodio se le conoce como el 'Incidente de Yangtze'. Uno de los primeros impactos destrozó el camarote del capitán donde se encontraba Simon, que tenía la costumbre de dormir dentro de la gorra del oficial. El comandante Skinner y otros 16 hombres no sobrevivieron, el Amethyst quedó encallado debido a los daños. Un marinero encontró a Simon aún vivo entre los restos y lo llevó a la enfermería, su estado era muy grave pues sus cejas, párpados y bigotes estaban quemados, tenía múltiples cortes en el torso provocados por las esquirlas de metal, un pulmón perforado y varios trozos de metralla se habían quedado alojados en su cuerpo... nadie creyó que pasara de esa noche. Milagrosamente sobrevivió y volvió a andar a los pocos días. Tres meses estuvo varado el Amethyst en el río Yangtze. El ataque había dañado también los suministros y restos comestibles habían quedado a merced de las ratas entre la chatarra, por lo que los roedores se multiplicaron y campaban a sus anchas llegando al extremo de anidar dentro de las botas de los marineros. A pesar de sus heridas y a medida que se iba recuperando, Simon retomó sus obligaciones con especial ahínco.

El comandante John Simon Kerans y
el Marinero Gato de 1ª clase Simon
En cuanto el HMS Amethyst fue reparado y se puso en camino hacia Londres su nuevo capitán, el comandante John S. Kerans, contactó con el 'Club de Mascotas de las Fuerzas Armadas' que es parte del PDSA (People's Dispensary for Sick Animals - Dispensario Popular para Animales Enfermos) recomendando al 'Marinero Gato de 1ª Clase Simon' (Able Seacat Simon) para recibir la medalla Dickin, también conocida como la 'Cruz Victoria de los animales'. Esta condecoración se entregaba durante la IIGM a aquellos animales que realizaran actos de valentía al servicio de las Fuerzas Armadas, aunque jamás fue concedida antes a un gato. La carta del comandante Kerans es muy explícita: 'El gran número de ratas a bordo de la nave representaba una amenaza real para la salud de los tripulantes. Simon se comportó noblemente en aquél momento y después de dos meses el número de ratas había disminuído considerablemente. A lo largo de todo el incidente el comportamiento de Simon fue intachable. Nadie esperaba que sobreviviera a la explosión que abrió un agujero de casi medio metro en el blindaje de acero. Pero lo hizo y unos pocos días después estaba tan amigable como siempre. Su presencia en el barco fue un factor decisivo para mantener la moral de toda la tripulación.'

Simon recién llegado a la cuarentena.
En 1949 le concedieron a Simon, no solo la medalla Dickin, sino también la 'Cruz Azul' y su historia fue publicada en varios medios de prensa de la época. Así se convirtió en un gato famoso que recibía muchos regalos y correspondencia... hasta tal punto que el comandante Kerans debió nombrarle un 'secretario' que se encargara de gestionar sus cartas. Cuando el HMS Amethyst llegó a Londres en Noviembre de 1949 Simon debió pasar por la obligatoria cuarentena antes de pisar suelo británico, durante ese tiempo su salud desmejoró, posiblemente a causa de sus heridas y finalmente falleció el 28 de Noviembre de 1949. Fue enterrado en una ceremonia con todos los honores de la Royal Navy en la parcela 281 del cementerio del PDSA de Ilford, Essex; con su pequeño ataúd cubierto por la 'Union Jack'. Al funeral concurrieron varios cientos de personas además de toda la tripulación del Amethyst. La revista TIME le incluyó en su obituario del 12 de Diciembre de 1949. En la actualidad hay varias placas conmemorativas que recuerdan a Simon y su destacada actuación durante el 'Incidente de Yangtze' en diferentes lugares relacionados con la Royal Navy como por ejemplo en el hospital veterinario del PDSA de Plymouth y en el 'Club de la Flota China' de Saltash. Existe abundante información acerca de Simon en el sitio web Purr 'n' Furr, gracias a su administrador, Patrick, por permitirme usar algunas de sus muchas fotografías.

Este artículo está dedicado a la memoria de Amelie
(23/04/2007 - 01/03/2014). Te extrañamos.
Pero... ¿tanta importancia tiene un gato que sobrevive a una explosión y sigue cazando ratones? ¿Tanto como para otorgarle dos medallas, hacerle un funeral con honores militares y erigir monumentos en su honor? La respuesta es que no, al menos no exactamente. Esos son los hechos ponderables, es decir: Simon era un buen cazador de ratas, se podían contar cuántas cazaba al día y con esos datos hacer un análisis estadístico.  Pero, en general, todos los gatos cazan roedores. El quid de la cuestión, que no se puede medir con exactitud, es el efecto que Simon tenía en la moral de la tripulación del HMS Amethyst y en la de muchos otros marineros y soldados que luego conocerían la historia de esa pequeña bola peluda que tras haber sido herida mortalmente continuó cumpliendo con su deber, un deber que trascendía a su propia existencia y era algo fundamental para la salud de sus compañeros humanos. El ejemplo de la recuperación de Simon daba fuerzas a los marineros que habían sido heridos durante el ataque y convalecían en la enfermería, no es un secreto que un paciente con ganas de curarse tiene mejores posibilidades de recuperación. Finalmente, un gato es una criatura que se hace querer, sus juegos y ronroneos son una invitación a abstraerse, ayudan a dejar de lado por un momento algunas cosas terribles que ocurren en la guerra en particular y en la vida en general, cosas como el hecho de estar a bordo de un barco semi-hundido, cerca de diecisiete camaradas muertos durante un ataque inesperado, que está rodeado por tropas hostiles que le han cañoneado cuando se habían comprometido a no hacerlo y cuyo futuro, a grandes rasgos, es muy incierto. Tácticamente hablando, un grupo de soldados que han perdido la esperanza y no cumplen con sus deberes ya están vencidos aunque estén armados, tengan municiones y buena salud. No existen demasiados reconocimientos a las muchas mascotas que ejercen ese efecto balsámico en los seres humanos a diario, espero que este artículo sirva para eso y para recordar a todos los lectores que quien tiene un amigo tiene un tesoro... aunque ese amigo ande en cuatro patas.




sábado, 15 de febrero de 2014

Conceptos básicos: municiones de infantería

De izquierda a derecha: .223 Remington,
7,62x54mm(R) y 12 Gauge
Que pistolas de 9 milímetros, que escopetas del 12, que fusiles 7,62x54mm (R) y reintegro el 15... si parece que para ir a comprar balas hace falta ser numerólogo. En este artículo voy a tratar de aclarar algunos conceptos básicos sobre la nomenclatura de la cartuchería que usa la infantería y los cuerpos de seguridad modernos, pretendo que al acabar de leer esto cualquiera sea capaz de diferenciar entre un calibre y un logaritmo, gesta que a priori no parece sencilla. Para empezar hay que aclarar que el 'calibre' de una munición suele ser el diámetro máximo del proyectil, aunque hay algunas excepciones. Veamos: actualmente hay tres métodos principales de expresar el tamaño de la munición de un arma: en magnitudes métricas (generalmente en milímetros), imperiales (en décimas de pulgada) y una tercera en la que la medida del calibre va seguido por la palabra "gauge" y que no guarda relación alguna con las otras dos. 

Empecemos por el sistema métrico, que para quienes lo usamos diariamente será sencillo de comprender. En una munición de 9mm sabemos que su proyectil mide exactamente eso de diámetro máximo. Aclaremos que el proyectil (también llamado 'ojiva' por su forma) actualmente no es esférico, por tanto su 'diámetro máximo' es la parte más gordita y cercana a la vaina, que se corresponde con el diámetro de la circunferencia que forman las 'mesetas' de las estrías del cañón. La cosa no acaba ahí, pues hay muchas municiones cuyo diámetro máximo de proyectil es 9mm y sin embargo no son iguales, incluso el largo o la forma de la ojiva, además de las características de la vaina, hacen que no se puedan usar en armas diseñadas para clases diferentes de cartuchos de 9mm. Por ello es normal que junto al calibre en milímetros se le añada otra magnitud separada por una letra 'x' (que se lee 'por') que es el largo total de la vaina.

Vainas de cartuchos 9mm, todas distintas.
La munición de 9x19mm es muy popular en occidente desde que los alemanes de la IIGM la emplearan para sus pistolas y subfusiles (aunque nació mucho antes, en 1902); no obstante, hacia el este, los soviéticos empleaban para sus armas cortas el cartucho de 9x18mm y más o menos contemporáneo a esos dos tenemos el italiano de 9x17mm. Todos ellos son de 9mm, pero no son intercambiables. Para hacer un poco más llevadera la identificación y diferenciación se suele añadir un nombre que el diseñador seleccionó para ese cartucho, el nombre del propio diseñador o el del fabricante de las armas más extendidas que lo usan. Así tenemos el 9x19mm 'Parabellum' (a veces referido como el '9 Para' o también '9mm Luger'), el 9x18mm 'Makarov' y el 9x17mm 'Glisenti'. La cosa se complica un poco cuando en lugar de un nombre notable se añade una magnitud relativa, tal como 'Corto' o 'Largo', no me voy a meter en eso ahora ya que daría para mucho. Un caso particular es el cartucho soviético/ruso 7,62x54mm(R) empleado en los fusiles Mosin-Nagant durante la IIGM y que sigue en uso actualmente, la (R) no significa 'marca registrada' sino 'rimmed`es decir: con pestaña. Puede verse sobresalir la pestaña en la base de la vaina en la primera foto de este artículo.

En el mundo anglosajón, la forma de identificar las municiones se hace en décimas de medidas imperiales, siendo normal usar las pulgadas (inch) y que suelen abreviarse como 'in' o simplemente con unas dobles comillas. Recordemos que el separador decimal en el sistema imperial es el punto y no la coma, así .22" debe leerse '0, 22 pulgadas', lo que equivaldría a unos 5,5mm; nótese que el cero antes del separador decimal desaparece.  En este sistema, como solo se suele expresar el diámetro del proyectil y no el largo de la vaina, es prácticamente obligatorio acompañarlo de una sigla o palabra que ayude a identificar qué tipo de munición se está nombrando. Así encontramos municiones de esta guisa: .22 LR (Long Rifle), .45 ACP (Automatic Colt Pistol), .308 Winchester, .223 Remington, .50 BMG (Browning Machine Gun), etc.

De izquierda a derecha: 10ga, 12ga, 16ga, 20ga y 28ga.
Un tema interesante es la forma en la que se identifican los cartuchos para armas de ánima lisa como las escopetas. La forma más estándar se conoce como 'nomenclatura inglesa' y es necesario sumergirse un poco en la historia para llegar a comprender cómo y por qué llegó a ser así. Vayamos por partes... el sistema de medidas imperiales empleado en el siglo XVII distaba mucho de ser homogéneo, y hablo de esas fechas porque fue el apogeo de los mosquetes, armas de ánima lisa cuyo proyectil era invariablemente esférico. La falta de consenso en cuanto a las medidas hacía que mandar a fabricar municiones de, por ejemplo, media pulgada en distintos puntos de Europa diera como resultado una variopinta colección de esferas de diferente diámetro. Intentar cargar y disparar esas bolas en los mosquetes podía convertirse en un dolor de cabeza o en algo peor si por ser demasiado grandes se atascaban en el cañón durante la recarga o tan pequeñas que salían rebotando por las paredes del tubo mermando aún más la ya de por si escasa precisión de estas armas. A algún iluminado, posiblemente un inglés, se le ocurrió entonces partir desde una medida y un material lo más estándar posible para obtener así cierta uniformidad en la medida de municiones y cañones. Esa medida fue la libra (453 gramos) pues por razones de comercio era relativamente sencillo encontrar sitios que pesaran en libras inglesas. El material que, a pesar de las diferencias en los procesos de refinamiento a lo largo y ancho de Europa, mantenía cierta densidad homogénea era el plomo. Entonces una pelota de plomo de una libra de peso se convirtió en una medida estándar en cuyas fracciones se expresan las medidas de calibre de la nomenclatura inglesa. Pasemos a un ejemplo ilustrativo: si dividimos una libra de plomo en 12 esferas iguales, cada esfera medirá 1,85cm de diámetro (.729 pulgadas), una escopeta del calibre 12 (o 12ga por 'gauge') tiene un diámetro de cañón de 1,85cm. Una escopeta de calibre 20 tiene un diámetro de cañón de 1,56cm, su cañón es de menor diámetro que una escopeta del 12 y si has leído con atención lo anterior creo que no hará falta explicar el por qué.


domingo, 26 de enero de 2014

StG44, AK47 y el cartucho intermedio

StG44 y AK47, a simple vista sí que se parecen.
Tras la reciente muerte de Mijail Kalashnikov (10/11/1909 - 23/12/2013) han cobrado cierta virulencia los comentarios de foristas en Internet que ensalzan las virtudes cuasi-divinas de los fusiles AK47 y de aquellos que los denostan blandiendo el argumento de que son solo una copia soviética de los StG44 alemanes. El objetivo de este artículo es presentar algo de información real sobre las circunstancias que rodearon el advenimiento de estas dos armas para que ambos bandos tengan argumentos un poco más sólidos para debatir. Desde que Internet asegura el anonimato mucha gente dice lo primero que le viene a la cabeza sin molestarse en corroborar que lo dicho no constituye una ofensa para la inteligencia de quien lo lee o para la suya propia.

Armamento individual de un pelotón de infantería
americano de la 2GM. De arriba a abajo, los dos
primeros son fusiles, el tercero es un fusil ametrallador,
el cuarto es la carabina M1, quinto y sexto son subfusiles.
Y todos ellos pueden ser reemplazados por un fusil de asalto.





Veamos un poco de historia, que nunca viene mal. Hasta la aparición del fusil de asalto los pelotones de infantería de los bandos envueltos en la IIGM disponían de fusiles que eran efectivos a distancias de unos 700~800 metros (y más) gracias a su munición y largo de cañón, pero su cadencia de disparo era lenta debido a que la mayoría funcionaba por acerrojamiento manual siendo solo unos pocos modelos semi-automáticos como el Gewehr 41 alemán, el M1 Garand americano o los Tokarev SVT-38 y SVT-40 soviéticos pero, en cualquier caso, estaban pensados para hacer fuego bien apuntado, de ahí la escasa cantidad de munición que alojaban sus cargadores. Para aumentar el volumen de fuego que un pelotón podía usar contra el enemigo se utilizaban ametralladoras ligeras o fusiles ametralladores en el bando aliado y ametralladoras polivalentes en las fuerzas del Eje. Estas armas disparaban la misma munición que los fusiles pero en forma de ráfagas automáticas, encargándose de suprimir al enemigo mientras la infantería hacía fuego preciso o maniobraba para flanquear al adversario. Para el combate cercano, ya fuera en trincheras o en entorno urbano, se confiaba en los subfusiles. Estas armas son de un tamaño inferior a la de los fusiles lo que facilita su uso en sitios cerrados y son capaces de hacer fuego automático controlable gracias a que disparan munición de pistola, algo muy valorado cuando hay posibilidades de encontrarte al enemigo a pocos metros. Sobra decir que la potencia y precisión de los subfusiles hacía que fueran poco menos que inútiles a distancias superiores a los 100 metros. El armamento de los pelotones de infantería de los ejércitos de la época se conformaba mezclando estos tres tipos de armas entre sus soldados para conferirle cierta flexibilidad al conjunto.

De izquierda a derecha: .30 M1 Carbine,
7,92x33mm Kurz (del StG44) y
7,62x39mm (del AK47).
El nacimiento del fusil de asalto tal como se conoce actualmente está íntimamente relacionado con el concepto de "cartucho intermedio", es decir: munición más pequeña y con menor retroceso que la de fusil estándar pero con mayor potencia que la de pistola. Todas las pruebas llevadas a cabo por los alemanes, rusos y americanos más o menos por las mismas fechas para crear un arma individual capaz de hacer fuego selectivo (semiautomático y en ráfagas automáticas) usando la munición de fusilería convencional acabaron lléndose al traste debido no solo al excesivo retroceso para un arma que debía ser más ligera y manejable que una ametralladora, sino también al stress que producía en sus componentes y al desmesurado peso y tamaño de sus cargadores. Así que, sin cartucho intermedio, no hay fusil de asalto. Si hurgamos un poco en la historia veremos que todas las potencias militares de la primera mitad del siglo XX hicieron sus experimentos para evaluar la viabilidad de tal concepto.

No, no es el Führer quien está probando este StG44, se trata
de un oficial de la Luftwaffe, la insignia de la gorra le delata.
Hay evidencia de que ya en 1918 un responsable de la Gewehrprüfungskommission (el comité de desarrollo de armamento) remitió una carta al Cuartel General Alemán recomendando la creación de un nuevo cartucho, no tan potente como el 7,92x57mm de los fusiles Mauser pero con mayor alcance que el 9mm Parabellum empleado en el subfusil MP-18. Los mandos alemanes dejaron la carta guardada en un cajón y se olvidaron del tema arguyendo que ya tenían suficientes complicaciones logísticas como para añadir un nuevo cartucho y un nuevo tipo de arma a las fuerzas armadas. Similar razonamiento pasó por la cabeza del Führer quien no autorizó el desarrollo del StG44 desde el principio, solo gracias a algunos subterfugios burocráticos orquestados y ejecutadas por gente como el destacado ingeniero Hugo Schmeisser se pudo continuar el desarrollo del cartucho intermedio y el arma capaz de dispararlo en forma prácticamente clandestina dentro de la alemania nazi. Una vez que Hitler vió los resultados obtenidos por las pruebas de campo de los prototipos no solo autorizó la construcción de más armas de este estilo, sino que lo bautizó con el rimbombante nombre de "SturmGewehr" (fusil de asalto) y lo anunció como una de las armas que llevarían a Alemania por el camino de la victoria, claro que eso fué en 1944... poco margen quedaba ya para que el fusil de asalto cambiara las tornas. 

El M14 es la evolución del M1 Garand, puesto en servicio por los USA en 1956.
Lo curioso es que llegaba a manos de los soldados sin capacidad de hacer fuego
automático, tal característica se activaba usando una llave especial que solo
portaban los sargentos de pelotón.
Por su parte, el US Army convocó un concurso para incorporar armas capaces de rellenar el hueco entre las pistolas y los fusiles ya en 1938. El resultado fue la adopción de la carabina M1 en 1942, aunque cumplía con su rol de arma "intermedia" no puede ser considerada un fusil de asalto, primero porque originalmente solo podía hacer fuego semiautomático, luego su munición, llamada .30 US Carbine (7,62x33mm), es apenas más potente que la de pistola usada por entonces y anda muy lejos de las propiedades balísticas del 7,62x39mm soviético del AK47 y del 7,92mm Kurz del StG44 alemán. Terminada la IIGM los americanos no continuaron la búsqueda del cartucho intermedio por alguna razón que convendría analizar en algún futuro artículo, lo que hicieron fue cambiar su cartucho normalizado de infantería del 30-06 (7,62x63mm) del M1 Garand al 7,62x51mm del M14 y la mayor parte de los países bajo su influencia hicieron lo propio, hoy ese calibre se conoce como 7,62x51mm OTAN. Esta tendencia dió lugar a que en el mundo occidental se adoptaran armas de infantería conocidas como "Rifles de Batalla", en esta categoría entran el FN-FAL belga, el G3 alemán y el CETME C español. Este término despierta controversia pues para muchos expertos aquellas armas también son fusiles de asalto a pesar de disparar una munición sobrepotenciada para las condiciones de combate modernas y de que a algunos modelos se les ha restringido la capacidad de hacer fuego automático, dos características fundamentales de cualquier fusil de asalto. No fué hasta la década de 1960 cuando USA vería las ventajas del "cartucho intermedio" incorporando a sus filas la más famosa y publicitada de sus armas: el M16. Y volvió a influir en los países amigos para que adoptaran el nuevo cartucho de calibre 5,56x45mm que actualmente es el estándar de la OTAN.

Este es uno de los prototipos Sudaev AS-44, se dice que el Sr. Kalashnikov
incorporó una parte fundamental de sus mecanismos a su AK47.
De regreso al pasado, en 1943 los soviéticos comenzaron a hacer pruebas para hacerse con un cartucho intermedio. El primero que llegó a cosechar cierto éxito y abrió la puerta a posteriores desarrollos fue el calibre 7,62x41mm usado en el prototipo AS-44 de Sudaev. Curiosamente, los tests de esta munición soviética y los primeros prototipos se probaron unos meses antes de que Adolf Hitler se enterara de que su propia industria armamentística estaba desarrollando un fusil de asalto. Para finales de 1944 los soviéticos empezaron a hacer pruebas de campo del cartucho de 7,62x39mm en las ametralladoras RPD y las carabinas SKS, unos años más tarde este se convertiría en la munición del fusil AK47

Analizando la andadura del "cartucho intermedio" solo queda concluir que los ejércitos más importantes del mundo a mediados del siglo XX se dieron cuenta de que su armamento individual de infantería debía ser modernizado para adaptarse a la gran movilidad que habían ganado gracias a los vehículos a motor, los aviones de transporte, los paracaídas y los grandes buques de desembarco. Buscaron soluciones a ese problema y llegaron a conclusiones similares, los alemanes fueron los primeros en desplegar sus fusiles de asalto gracias a múltiples factores políticos, económicos e industriales, pero el concepto había estado dando vueltas por las cabezas de muchos ingenieros y teóricos militares de diferentes naciones incluso antes de que estallara la IIGM.

viernes, 1 de noviembre de 2013

Conceptos básicos: silenciadores

Mandar a criar malvas al prójimo ha sido un pasatiempo humano desde tiempos primigenios al que se ha dedicado con gran imaginación. Pero matar a alguien clandestinamente sin llamar la atención requiere de cierto refinamiento y discreción que durante muchísimo tiempo se confió a venenos, afiladas dagas y a una conspicua habilidad para escabullirse sin ser detectado. Con la llegada de las armas de fuego, la habilidad así como la fuerza bruta, pasaron a ser secundarias puesto que un alfeñique puede dejar seco a cualquier troglodita halterofílico descerrajándole uno o varios tiros mientras mantiene cierta distancia de seguridad. Sin embargo, el sonido de cualquier arma al disparar elimina la posibilidad de pasar desapercibido, con lo que el susodicho alfeñique se verá obligado a rendir cuentas inmediatamente ante los amigos y familiares del gorilón de marras, en un proceso rápido con escasas garantías para su integridad física. La gran cantidad de ruido que producen las armas de fuego tienen tres orígenes principales, a saber: los gases producidos por la deflagración de la pólvora, el mismo proyectil al sobrepasar la velocidad del sonido y, en menor medida pero no menos importante, los propios mecanismos del arma. Para entender cómo funciona un arma silenciada, un silenciador o un supresor necesitamos profundizar en esos tres aspectos y en este artículo abordaremos el primero.


Empecemos aclarando que la intensidad del sonido se mide en decibelios (dB) y que 0 dB equivale al mínimo sonido captable por el oído humano. El oído tiene un rango de sensibilidad muy amplio ya que es capaz de registrar el susurro de una hoja arrastrada por el viento y el de una turbina de avión varios millones de veces más ruidosa. Dada esta gran sensibilidad, la escala de intensidad no sigue una progresión lineal sino logarítmica, dicho en cristiano: un sonido de 20 dB no es veinte veces más intenso que uno de 0 dB sino 100 veces más y un sonido que alcanza 30 dB es mil veces más intenso. El rango de sensibilidad de nuestro oído hace que pase por alto cambios de intensidad del doble o del triple, por ello se emplea este método de medición. Dicho esto, un susurro suele andar por los 15 dB, una conversación normal entre dos personas alcanza unos 60 dB y los disparos de armas de fuego como pistolas, rifles y escopetas andan en el orden de los 130 - 180 dB dependiendo del calibre, el largo del cañón, el tipo y la cantidad de propelente usado en la munición, entre otros factores.


Disparar un arma de fuego moderna implica hacer que se inflame la pólvora que contiene el cartucho. Esta entra en combustión (que no explosión) y produce un gran volumen de gas en un muy corto período de tiempo, los gases se expanden y tratan de salir por el lugar que ofrece menor resistencia, eso suele ser a través del cañón empujando al proyectil hacia el exterior. Una vez que el proyectil abandona el cañón, los gases salen violentamente junto con partículas de pólvora aún en combustión provocando una gran perturbación en la atmósfera circundante al alcanzar un medio con más baja presión. Cualquier método empleado para atenuar el ruido de ese momento pasa por reducir la presión de los gases antes de que alcancen el exterior del arma y eso se ha logrado usando tres principios diferentes: A) Haciendo pasar los gases por compartimentos (llamados "baffles") para que generen turbulencias que reducen la presión progresivamente. B) Convirtiendo la energía de los gases en esfuerzo mecánico. C) Conteniendo los gases en el interior de sistemas cerrados y filtrándolos paulatinamente al exterior a través de tejidos o mallas que les hacen perder temperatura antes de llegar al exterior.

El silenciador Maxim M1909
En 1902 un tal Hugo Baudisch patentó en Berlin un sistema silenciador provisto de una válvula que cerraba el cañón tras la salida del proyectil, confinando los gases en el interior del arma. El sistema Baudisch era complejo mecánicamente hablando y eso comprometía su fiabilidad, por lo que nunca llegó a ser popular. En 1907 Hiram Percy Maxim, hijo del célebre Hiram Stevens Maxim (inventor de la ametralladora homónima), presentó dos prototipos de silenciadores, uno de ellos basado en el sistema Baudisch pero al que le había añadido una segunda válvula y cámaras paralelas al cañón donde se expandían progresivamente los gases (perdiendo presión) antes de ser liberados al exterior. Esto sumaba más complejidad por lo que fue aún menos popular. Pero el segundo modelo era harina de otro costal, se trata de un tubo que se enrosca a la boca del cañón y en cuyo interior hay pequeños compartimentos curvos que generan turbulencias y movimientos vertiginosos a los gases que siguen al proyectil. El movimiento sinuoso reduce la velocidad, la temperatura y la presión de los gases que llegan mucho más "calmados" al exterior. En 1909 el joven H.P. Maxim patentó una mejora del segundo prototipo de 1907 que se convertiría en el primer silenciador comercialmente exitoso de la historia y serviría de base para una infinidad de desarrollos posteriores. En 1908 el alemán Paul Schauer diseñaba un sistema silenciador similar al de H.P. Maxim pero en el que se reemplazaban los compartimentos curvos por deflectores cónicos, principio que sigue en uso a día de hoy en silenciadores modernos dada su efectividad y facilidad de fabricación. En 1910 Carl Billerbeck (alemán también) patentó un silenciador que tenía en su interior deflectores cónicos móviles, unidos por muelles que cedían ante la presión de los gases, por lo que parte de la presión se convertía en trabajo mecánico. Con la llegada de los materiales plásticos a la industria, los sistemas del tipo C evolucionaron y se cambiaron las válvulas por membranas elásticas que son perforadas por el proyectil pero que vuelven a cerrarse a modo de sello. Durante la IIGM se emplearon muchos silenciadores basados en ese sistema que requerían cambiar los sellos plásticos cada pocos disparos.


En el video puede verse una simulación de dinámica de fluidos que ilustra la pérdida de velocidad de los gases al atravesar un silenciador moderno basado en el principio "A" (el de los compartimentos). Según el gráfico de colores, la velocidad de los gases en la salida del silenciador es apenas superior a 500m/s, mientras que en la entrada alcanzan casi unos 1000m/s.



Rayos X de distintos silenciadores, nótese que en muchos de
ellos se emplean combinaciones de los tres principios.
Un silenciador moderno, fabricado para uso militar, es capaz de reducir en unos 30db la intensidad del sonido de un disparo. La mecánica interior del silenciador afecta a la frecuencia del sonido más que a su intensidad, por lo que la misma arma, disparando la misma munición, puede sonar más aguda o más grave dependiendo de la tipología del silenciador que se le acople, esto es importante porque puede hacer que un disparo no suene como tal. La diferencia entre disparar con o sin silenciador puede parecer escasa, sin embargo, en términos militares es importante poder "enmascarar" la posición del tirador dificultando su localización por parte del enemigo y esa es la utilidad de esos ~30db menos. Muchos silenciadores actúan también como "apagallamas" reduciendo o eliminando el fogonazo producido por el disparo y que, dependiendo del arma y de las condiciones lumínicas del ambiente, pueden delatar visualmente la posición del tirador. Otro punto importante es que un silenciador suele reducir el retroceso total del arma entre un 15 y un 30%, el retroceso se produce por el mismo efecto que impulsa un cohete: gas saliendo a alta presión por un tubo. Si se reduce la presión con la que escapa el gas, se reduce el empuje en dirección contraria.


Como en muchas otras ocasiones vemos que Hollywood nos ha vendido una idea acerca de los silenciadores que es, en la mayoría de los casos, exagerada o directamente errónea. Utilizar una almohada, una botella u otros componentes aún más bizarros, no convierten un arma de fuego en una máquina de suspirar.

Aunque a priori parece una buena idea,
lo del gato-silenciador no funciona, créanme.