domingo, 18 de mayo de 2014

Sable-pistola, la realidad detrás del videojuego

Por el tamaño del tambor, yo diría que
es un sable-pistola antitanque.
En el año 2001 llegó a mis manos un videojuego llamado Final Fantasy VIII, un RPG clásico que mezclaba magia y tecnología en un vasto mundo salpicado por rebeliones, traiciones, verdades a medias, amistad y todos esos elementos que abundan en las historias japonesas para adolescentes. El protagonista del videojuego era un mercenario llamado Squall Leonheart y su arma preferida era un sable-pistola. Algo tan bizarro como un arma de fuego embutida en una espada no desentonaba para nada en aquél mundo ficticio... así que no le dí muchas vueltas aunque tal como puede verse en la imagen que acompaña este párrafo, el sable-pistola era más bien un sable-revólver. Más de una década después, cuando visité el Musée de l'Armée en Paris, la sorpresa me asaltó en el pabellón de 'Armaduras y armas antiguas del siglo XIII al XVII'... donde llegué a contar hasta tres híbridos entre arma blanca y arma de fuego. Así que escribo este artículo para analizar esos curiosos artilugios y su parentesco con aquella arma de videojuego.

Juego de cubiertos-pistola, para quienes disfrutan de
la carne fresca, bien jugosa y que se resiste activamente
a ser deglutida.
Las espadas-pistola, hachas-pistola y tenedores-pistola (!) pertenecen a una categoría de armas conocida como 'Armas de Combinación' por aunar en un único objeto dos tipos de armas diferentes o, en caso de que esas armas fueran de fuego, de dos o más calibres distintos. También se consideran armas de combinación aquellas que ganan esa doble funcionalidad al añadirle un accesorio (por ejemplo: un fusil con bayoneta) al igual que aquellas diseñadas y fabricadas específicamente para tener esa característica desde el comienzo. Ya antes de que la pólvora empezara a utilizarse en el mundo de las armas personales existían ejemplos de espadas con un punzón extensible en la empuñadura, mazas de armas cuya cabeza desmontable ocultaba una afilada hoja, guanteletes con una daga oculta incorporada, etc. etc. El refinamiento de la pólvora y las mejoras en técnicas metalúrgicas llevaron a la aparición de armas de fuego mucho más pequeñas que las bombardas y morteros de sitio medievales. Las primeras armas de fuego para uso personal usaban una llave de mecha, no fue hasta la aparición de la llave de rueda que empezaron a construirse combinaciones de armas blancas y de fuego, allá a mediados del siglo XVI. La razón para que se engendraran estos híbridos es muy fácil de entender: las armas de fuego eran poco precisas, lentas de recargar y a veces ni siquiera disparaban en el momento en que debían hacerlo, por lo que durante mucho tiempo mosquetes, pistolas, sables y cuchillos compartieron terreno y los usuarios de armas de fuego seguían llevando un arma blanca de respaldo, por si acaso. Hacer que en una única arma estuvieran disponibles la opción de disparar y apuñalar era algo de lo más práctico, aunque caro. Los artesanos armeros ponían su ingenio al servicio de poderosos personajes cuya riqueza y status social les permitía gastarse verdaderas fortunas en adquirir un arma única que tuviera ventaja sobre otras más convencionales para asuntos de seguridad personal, en las competencias de caza o simplemente para presumir delante de otros petimetres. Aunque existía otra razón para que un caballero portara este tipo de armas caras y generosamente adornadas: daban testimonio de la riqueza de su portador y la de su familia, una riqueza tal que haría plantearse a sus agresores la posibilidad de capturarle con vida y luego pedir rescate en lugar de simplemente matarle. Han llegado hasta nuestros días suficientes ejemplares de estos para concluir que las armas de combinación resultaron todo un éxito de ventas entre caballeros de alta alcurnia y, lo que resulta más importante, fueron algo más que una moda pasajera o la aventura de un par de armeros trastornados.

Las populares pistolas-bayoneta podían tener la hoja
encima del cañón, en un lateral o debajo (como esta).
Si nos guiamos por las cantidades de armas de combinación, formadas por arma blanca y de fuego, que han llegado a nuestros días y que están en numerosos museos y colecciones privadas, podemos concluir que la más popular era la pistola con bayoneta incorporada. Si... lo sé... a mi también me pareció que una pistola con bayoneta sería más inútil que el logopeda de Rambo, pero hay que analizarlo en su contexto. Ya desde el siglo XVI nos llegan ejemplos de este tipo de armas pero fue en el siglo XVIII cuando varios fabricantes se dedicaron de lleno a producirlas en cantidades importantes, cuando la llave de pedernal permitía portar un arma prácticamente lista para disparar a falta de echar hacia atrás el martillo. Estamos hablando de armas de un solo tiro que muchos personajes importantes solían portar ocultas entre las ropas (cosa imposible con una llave de mecha), sabían que si llevar un arma es bueno, llevar dos es mejor. Estas pistolas disponían de un sistema interesante para montar la hoja de la bayoneta que operaba como las actuales navajas automáticas: al echar hacia atrás el guardamonte se liberaba la hoja que, impulsada por un muelle, acababa encastrada en la posición acostumbrada para una bayoneta. Esto podía tener un efecto disuasorio importante a la hora de defenderse de múltiples agresores, recordemos que estas son armas que tras ser disparadas requieren de un laborioso proceso de recarga, tiempo durante el cual su portador queda indefenso. Pistolas-cuchillo fabricadas en Londres entre los siglos XVI y XIX utilizando llave de rueda, de chispa y de percusión aún pueden encontrarse en casas de subastas a través de Internet y alcanzan precios de entre 3.000 y 10.000€.

Bien, ya sabemos que los aristócratas del Siglo de las Luces sentían debilidad por tener una pistola y un cuchillo simultáneamente en la misma mano, pero... ¿qué hay de los militares?. Porque el protagonista de Final Fantasy VIII era un soldado profesional, ¿alguna fuerza armada real adoptó algún sable-pistola como arma reglamentaria?. Resulta que si: en 1837 un tal George Elgin diseñó lo que dió en llamar 'Sable-Pistola Elgin', durante todo ese año se entretuvo en fabricar unos 150 ejemplares que a la postre vendió a la US Navy y de esta forma se convirtió en una de las pocas armas de combinación adoptada por una fuerza militar regular. Esta arma fue usada exclusivamente por las tripulaciones de la Expedición Wilkes que dedicaron cuatro años a la exploración de los mares del sur con fines científicos. En los documentos de esta expedición no aparece referencia alguna al uso que se le dio a estas armas, sin embargo uno de los oficiales de la misma, un teniente llamado George M. Colvocoresses, escribió un libro llamado 'Cuatro años en una expedición de exploración para el gobierno' y allí narra un episodio ocurrido entre la tripulación y unos nativos de las islas Fiji que en ese momento no supieron ver las ventajas de colaborar pacíficamente en el desarrollo científico de los Estados Unidos de América. George escribió: '...el Sr. Henry disparó a uno de los nativos con su cuchillo-pistola y apuñaló a otro con la misma arma...'. Afortunadamente las expediciones científicas y sus protocolos han mejorado mucho desde entonces, no puedo evitar imaginarme a Jacques Cousteau remontando el Amazonas armado con motosierras-ametralladoras sembrando 'ciencia' indiscriminadamente a su paso.

Un sable-pistola Elgin original, de los 150 fabricado para la expedición Wilkes. 
Si bien la carrera profesional del sable-pistola Elgin fue corta, aún participó en un evento ciertamente destacado, aunque en esta ocasión no agujereó ni troceó nativos. En 1853 el comodoro Matthew Calbraith Perry fue comisionado a establecer relaciones comerciales con Japón, por entonces el 'Imperio del Sol Naciente' se había encerrado en si mismo, no mantenía relaciones comerciales más que con chinos y holandeses. La dinastía Tokugawa recelaba de todo extranjero que se acercara a sus costas impidiéndoles tener ningún contacto con ellos, llegando incluso a usar cañones como argumentos de peso para respaldar esa decisión. Con más audacia que sentido común, el comodoro Perry metió todos sus barcos en el puerto de Uraga, en la entrada de la Bahía de Tokyo, durante la noche del 7 de Julio. Al amanecer los japoneses encontraron en las puertas de su capital cuatro enormes barcos de vapor engalanados con las banderas de EE.UU. pero con los cañones preparados y todos los marineros en sus puestos de combate. Perry se mantuvo firme y solicitó ver a la máxima autoridad japonesa negándose a dialogar con nadie más. Finalmente dos miembros de la familia real abordaron las naves donde Perry les presentó sus credenciales, hizo los regalos pertinentes y solicitó firmar un acuerdo comercial entre EE.UU. y Japón que finalmente se puso en práctica, lo que significó el final del auto impuesto aislacionismo nipón pues poco después firmarían más tratados similares con otras potencias occidentales de la época. Entre los presentes entregados por Perry figuran cinco sables-pistola Elgin, escogidos personalmente por el comodoro para demostrar a los funcionarios militares japoneses la superioridad de la industria armamentística americana... eso a pesar de que la US Navy los tenía catalogados como obsoletos y olvidados en un rincón del arsenal de la armada en el puerto de Nueva York.

Esto es un cuchillo (Bowie).
El sable-pistola Elgin ya usaba una llave de percusión, aunque su cañón era liso y, obviamente, de avancarga. Unos años antes había aparecido en escena un tipo de cuchillo que hoy conocemos como 'cuchillo Bowie', hoja ancha de más de 25cm de largo, punta afilada y contrapunta curva. Al parecer este modelo está inspirado en el cuchillo que solía usar un 'héroe' americano llamado James Bowie, caído durante la batalla de 'El Álamo'. James Bowie no es muy conocido para los hispano hablantes así que recurriré a otro héroe más reciente y famoso: Cocodrilo Dundee, que usaba la versión australiana del cuchillo Bowie... o algo muy parecido. Así que el sable-pistola Elgin era un cuchillo Bowie unido a una pistola del calibre .54", calibre muy similar al de los fusiles de la época. El arma en total medía unos 44cm, la hoja formaba un conjunto con el guardamonte y un arco protector para la mano que se unía al resto del arma por un par de tornillos. Existen modelos de esta arma que carecen del arco protector o con la hoja sujeta por otros sistemas al cañón que fueron fabricadas por diferentes firmas bajo licencia del Sr. Elgin y comercializadas en el mercado civil. Desgraciadamente para George Elgin, el intrincado proceso de fabricación, su elevado coste y la popularización de otras armas más prácticas le impidieron seguir comercializando y mejorando su invento, por lo que el sable-pistola Elgin es hoy un bien muy preciado por coleccionistas que no dudan en pagar entre 10.000 y 25.000€ por un ejemplar bien conservado.

Ahora sé que el sable-revólver de Squall Leonheart bien pudo ser una realidad. Pues también existen los revólveres combinados con armas de filo, pero ninguna fuerza militar jamás la incorporó como arma reglamentaria. Se conservan muchos modelos de sable-revólver y una búsqueda de imágenes en google dará buena prueba de ello. Los sables-revólver fabricados por un armero francés llamado Joseph-Celestin Dumonthier durante el siglo XIX gozan de un exquisito acabado y muchos de ellos usan cartuchos de espiga, algo bastante novedoso en su tiempo y que reduce sensiblemente el tiempo de recarga. A finales del siglo XIX la fiabilidad de las armas de fuego y sus posibilidades de hacer varios disparos consecutivos fueron dejando de lado la necesidad de llevar un arma blanca incorporada y así las armas combinadas de este tipo se han convertido en una rareza muy apreciada por coleccionistas. Aún hoy se fabrican cuchillos-pistola de forma artesanal para ser usados como armas de defensa personal (véase este álbum en Facebook), lo que no sé es si sus creadores se habrán inspirado en sus ancestros o simplemente son frikis fanáticos de Final Fantasy... es difícil saberlo.

Esta es una copia del sable-revólver fabricado por Eugene Lefaucheux para un cliente peruano alrededor de 1860.
Este tipo de armas no pasó de ser una excentricidad debido a que los mecanismos de disparo pesaban demasiado desequilibrando la hoja cuando se usaba para cortar, asimismo el peso de la hoja hacía difícil apuntar el revólver con cierta comodidad. O sea que en lugar de valer como dos armas se obtenía la mitad de las capacidades de cada una.

3 comentarios:

  1. Bueno, comenzaré a pasear por los contenidos del blog. Parece muy entretenido y está muy claro. Felicidades. Dante.

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  2. Alguien sabe si existe algo parecido en aire comprimido? queremos vender en escopetasdebalines.es un arma de ese estilo

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